Por qué la elegimos
Puntaje casi perfecto, bodegas top y un almuerzo para recordar: la experiencia completa en un solo día.
Una cata de vinos es probar un vino con atención para descubrir lo que tiene adentro: sus colores, sus aromas, su sabor y su textura. No hace falta ser sommelier ni saber de técnica: alcanza con una copa, un poco de curiosidad y ganas de prestar atención. En esta guía te contamos qué es una cata, cómo hacerla paso a paso en tu casa y dónde hacer catas y degustaciones de vino en Buenos Aires, Mendoza y Córdoba, además de cursos y experiencias para regalar.
La cata de vinos es el análisis de un vino a través de los sentidos. Se observa el color en la copa, se huelen los aromas y se prueba en boca para reconocer su acidez, sus taninos, su cuerpo y cuánto dura el sabor. El objetivo no es juzgar si un vino es "bueno" o "malo", sino entenderlo: de qué uva viene, cómo fue elaborado y qué lo hace distinto de otros.
Muchas veces se usan como sinónimos, pero hay un matiz. La cata es más técnica: se prueban varios vinos con método, se toman notas y se comparan. La degustación es más relajada: se disfrutan vinos, muchas veces acompañados de quesos o comida, guiados por un sommelier o el enólogo de una bodega. Las dos son una gran forma de conocer el vino argentino.
Para hacer una cata de vinos en casa solo necesitás copas de vidrio transparente, buena luz, agua y pan o galletas sin sal para limpiar la boca entre vino y vino. Serví poca cantidad —alcanza con un dedo de vino por copa— y seguí estos cuatro pasos.
Incliná la copa sobre un fondo blanco y mirá el color. Un tinto joven suele tener tonos violáceos; con los años va hacia el rojo teja. Un blanco joven es amarillo pálido con reflejos verdosos, y se vuelve más dorado con el tiempo. La intensidad del color también da pistas sobre la uva y la crianza.
Primero olé el vino sin moverlo. Después girá la copa para que se oxigene y volvé a oler: los aromas se abren. Buscá frutas (rojas, negras, cítricas), flores, especias, notas de madera o de tostado. No hay respuestas incorrectas: lo importante es ponerle palabras a lo que sentís.
Tomá un sorbo chico y movelo por toda la boca. Prestá atención a la acidez (que hace salivar), a los taninos (esa sensación áspera en las encías, típica de los tintos), al cuerpo (si el vino se siente liviano o denso) y al equilibrio entre todo eso.
Después de tragar, contá cuántos segundos dura el sabor en la boca: cuanto más largo el final, más complejo suele ser el vino. Anotá lo que sentiste en cada paso. Comparar dos o tres vinos a la vez —por ejemplo, un Malbec de Mendoza y uno de Salta— es la mejor forma de entrenar el paladar.
En Argentina hay catas de vino para todos los gustos: en bodegas, vinotecas, bares de vino, hoteles y ferias que reúnen a decenas de bodegas en un solo lugar. Estas son las opciones principales en las tres ciudades donde más se buscan catas.
Buenos Aires no tiene viñedos, pero es la ciudad con más propuestas de cata del país. Hay bares de vino y vinotecas que organizan catas semanales guiadas por sommeliers, experiencias para grupos reducidos pensadas para turistas y grandes ferias como VinoFest, donde se recorren stands de bodegas con degustación libre incluida en la entrada. Es la mejor opción para probar vinos de todas las regiones sin viajar.
En Mendoza la cata se hace donde nace el vino: en la bodega. La mayoría ofrece visitas guiadas por viñedos y sala de elaboración que terminan con una degustación de tres o cuatro etiquetas, y muchas suman catas premium, almuerzos maridados o catas de barrica. El programa "Mansa Bodega", impulsado por Mendoza Turismo, reúne visitas con degustación a precios accesibles en toda la provincia. Para armar tu recorrido, mirá nuestra guía de bodegas de Mendoza
Córdoba tiene una agenda de vino cada vez más fuerte. La Premium Wines Experience, la feria de vinos de alta gama más importante del interior del país, reúne cada octubre a más de 50 bodegas en la ciudad de Córdoba. Mercado de Bodegas suma bodegas boutique y vinos de autor de distintas regiones, y durante todo el año hay catas de vinos y quesos y degustaciones guiadas. Además, la provincia tiene sus propios viñedos en Colonia Caroya, Traslasierra y las Sierras: conocelos en nuestra guía de vinos de Córdoba.
Si una cata te dejó con ganas de más, un curso de cata de vinos es el paso siguiente. Hay opciones para todos los niveles: talleres de una sola clase para principiantes, cursos cortos de ocho a diez encuentros para aprender a catar con método, y carreras completas de sommelier para quienes quieren dedicarse al vino.
En Buenos Aires, la Escuela Argentina de Sommeliers y el CAVE (Centro Argentino de Vinos y Espirituosas) son dos de las escuelas más reconocidas del país: además de la carrera de sommelier, ofrecen cursos cortos de cata abiertos al público. En Mendoza, varias bodegas y la Universidad Nacional de Cuyo suman cursos y talleres con cata incluida. Y si no vivís cerca de ninguna, hay cursos de cata online que te envían los vinos a tu casa para catar en vivo con un sommelier.
Antes de anotarte, fijate cuántos vinos se catan por clase, si los vinos están incluidos en el precio y si el curso entrega certificado. Para empezar, un curso corto alcanza: lo importante es catar seguido y comparar.
Una cata de vinos es uno de los regalos más originales para alguien que disfruta del vino: es una experiencia, no un objeto, y se comparte. Estas son las opciones más elegidas
Un sommelier va a tu casa con los vinos, las copas y todo lo necesario, y guía la cata para vos y tus invitados. Es ideal para cumpleaños, reuniones de amigos o fiestas de fin de año, y muchas propuestas se pueden armar a medida según la cantidad de personas y el tipo de vinos.
Para parejas, hay catas íntimas en bodegas, bares de vino y hoteles, muchas veces con maridaje o cena incluida. En zonas de viñedos como Mendoza o Cafayate se pueden combinar con una noche de alojamiento entre viñas: un plan perfecto para un aniversario o una escapada.
Es la combinación clásica: tres o cuatro vinos con quesos elegidos para cada uno. Es la cata más fácil para quien recién empieza y una de las más pedidas como regalo. Si querés armarla vos, buscá un blanco fresco con un queso de cabra, un Malbec con un queso semiduro y un tinto con más crianza con un queso estacionado.
Si preferís regalar algo para abrir cuando quieran, armá una caja con tres vinos de distintas cepas o regiones y una ficha de cata. Para elegir las botellas, mirá nuestra guía de vinos para regalar.
Las catas, ferias y degustaciones cambian cada semana. Para no perderte ninguna, seguí nuestra Agenda del Vino, donde publicamos los eventos del vino argentino en todo el país. Y si estás de viaje o querés regalar una experiencia, acá abajo tenés catas y tours de vino para reservar online.
¿Qué es una cata a ciegas?
Es una cata en la que no se ve la etiqueta: las botellas se tapan o el vino se sirve directamente en la copa. Así nadie se deja influir por la marca o el precio, y el desafío es adivinar la cepa, la región o el año solo con los sentidos. Es uno de los juegos más divertidos para hacer con amigos.
¿Cuánto dura una cata de vinos?
Una cata guiada dura entre una hora y una hora y media para tres o cuatro vinos. Las visitas a bodegas con cata suelen durar alrededor de dos horas, y las catas con almuerzo o cena maridada pueden extenderse a tres o cuatro horas.
¿En qué orden se catan los vinos?
De lo más liviano a lo más intenso: primero espumantes, después blancos, rosados y al final los tintos, de los más jóvenes a los de más crianza. Si hay vinos dulces, van al final de todo. Ese orden evita que un vino potente tape los aromas del siguiente.
¿Qué se come en una cata de vinos?
Durante la cata, lo ideal es pan o galletas sin sal y agua, para limpiar la boca entre vino y vino sin alterar los sabores. Si la cata incluye maridaje, se suman quesos, fiambres o platos pensados para cada vino. Conviene evitar comidas muy picantes, ácidas o con mucho ajo.
¿Hay que escupir el vino en una cata?
No es obligatorio, pero en catas largas, con muchos vinos, los profesionales escupen para mantener el paladar atento y no tomar de más. En una cata casual podés tomar los vinos, siempre con moderación. Si vas a manejar, escupí o designá un conductor.
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